jueves, 2 de diciembre de 2010

*CABEZA DURA.

*CORAZÓN.

— Lo siento. Intenté jugármela, pero no pasó nada
—
Y yo soy el que sufre las consecuencias
—
¿Crees que yo no sufro?
—
No sé, pero yo estoy mal y es por culpa de el
—
La conciencia me dijo que no le echara toda la culpa a el
—
La conciencia no cacha nada. Es fría y calculadora
—
Y tú eres pasional e irracional
—
Prefiero ser así
—
Me enamoré en el peor momento
—
Uno no elige cuando enamorarse
—
Pero te podrías haber contenido un poco. ¡Mira cómo estamos ahora!
—
El amor no hay que contenerlo
—
El amor… este amor me hace sufrir
—
¿Y qué quieres que haga yo?
—
No sé… yo quiero olvidarlo
—
Estás confundida. No es eso lo que quieres
—
¿Y qué quiero entonces?
—
Quieres estar con el, quieres abrazarlo y besarlo
—
Sí, es verdad. Pero no quiero querer eso.
—
Es lo que quieres y debes luchar para conseguirlo
—
Ya luché bastante y no quiero seguir sufriendo
—
¡No seas cobarde! Juégatela una última vez
—
… Hay una canción que dice: “tenés que hacer lo que el corazón diga”
—
Yo soy el corazón y te digo que hagas eso
—
No sé
— Es complicado
—
Y más por el momento de mi vida
—
Eso no me compete a mí
—
Quizás deba esperar
—
Si quieres…
—
Quizás con el tiempo se apague este sentimiento
—
No creo
—
En ese caso, me la jugaré y será el quién deba decidir
—
Me parece. Y adiós. Seguiré llorando, espero estés bien…

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