viernes, 4 de diciembre de 2009

Tú, que pierdes el control hablando en alta voz, hieres mi corazón. Yo, tratando de escuchar, no me puedo explicar, que extraña sensación. Tú, no me quieres entender, y me mandas a callar diciendome: No me debo sorprender, porque así es la realidad de nuestro amor y yo, no tengo armas para enfrentarte, pongo mis manos; MANOS AL AIRE.

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